Interpretación de Etiquetas Nutricionales para Elección Saludable

By Iuliia Pavlovska

Deciembre 10, 2023

En la búsqueda de un estilo de vida más saludable, entender y saber cómo leer las etiquetas nutricionales de los alimentos es fundamental. Estas etiquetas proporcionan información crucial sobre los ingredientes, valores nutricionales y porciones, lo que permite tomar decisiones más informadas y conscientes sobre la alimentación diaria. Aquí tienes una guía para interpretar estas etiquetas de manera efectiva:

1. Conocer tus necesidades nutricionales:

Antes de examinar las etiquetas, es esencial comprender tus necesidades nutricionales individuales. Esto te ayudará a identificar qué nutrientes buscar o limitar en tu dieta diaria.

Ejemplo: Si eres vegetariano o vegano, es importante buscar alimentos que proporcionen suficiente hierro, calcio y proteínas no animales. Identificar fuentes alternativas, como las legumbres, es esencial para asegurar una dieta equilibrada.

2. Observar los tamaños de las porciones:

Presta atención al tamaño de la porción que se indica en la etiqueta. Compara esto con la cantidad que realmente consumes para calcular con precisión la ingesta de nutrientes.

Ejemplo: Los envases pequeños de snacks pueden contener múltiples porciones. Un paquete de galletas puede decir que tiene 150 calorías por porción, pero el paquete completo puede contener cinco porciones, por lo que el total sería mucho mayor si se come todo el paquete.

3. Comparar productos similares:

Al comprar alimentos similares, compara las etiquetas nutricionales. Busca aquellos con menos grasas saturadas, azúcares añadidos y sodio, y más fibra, proteínas, vitaminas y minerales.

Ejemplo: Al elegir entre dos tipos de yogures, verifica las etiquetas nutricionales para identificar el que tenga menos azúcares añadidos y más proteínas y calcio por porción.

4. Leer la lista de ingredientes:

Los ingredientes están listados por orden de predominio. Opta por alimentos con ingredientes simples y naturales. Los menos procesados suelen ser más ricos en nutrientes.

Ejemplo: Al comprar pan, busca variedades con harina integral como primer ingrediente en lugar de harina refinada, ya que ofrecen más fibra y nutrientes.

5. Evitar términos engañosos:

Las etiquetas pueden ser engañosas con términos como “bajo en grasa”, “natural” o “saludable”. Lee la etiqueta completa y comprende los aspectos nutricionales.

Ejemplo: Al buscar productos “bajos en grasa”, verifica si han aumentado los niveles de azúcar para mejorar el sabor, lo que podría contrarrestar el beneficio de menos grasa.

6. Revisar la fecha de vencimiento:

Asegúrate de verificar la fecha de vencimiento para garantizar la frescura y calidad del producto, especialmente en alimentos perecederos.

Ejemplo: Al comprar frutas frescas, verifica la fecha de vencimiento para asegurarte de que no estén cerca de su punto de madurez o deterioro.

7. Utilizar aplicaciones o herramientas online:

Hay aplicaciones y herramientas en línea que pueden proporcionar información nutricional detallada sobre los productos. Estas herramientas facilitan la toma de decisiones al comprar.

Ejemplo: Aplicaciones como MyFitnessPal o herramientas en línea como CalorieKing permiten escanear códigos de barras y obtener información detallada sobre los valores nutricionales de los productos.

8. Considerar alergias e intolerancias:

Verifica siempre la lista de ingredientes si tienes alergias o intolerancias alimentarias para identificar posibles alérgenos presentes en el producto.

Ejemplo: Si eres alérgico al maní, verifica la lista de ingredientes en los productos procesados para evitar cualquier rastro de este alimento.

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9. No depender únicamente de las etiquetas:

Aunque las etiquetas nutricionales son cruciales, no son el único factor a considerar. Evalúa también la calidad general del alimento y cómo se ajusta a tu estilo de vida y necesidades individuales.

Ejemplo: Aunque un producto pueda ser bajo en calorías, evalúa también su valor nutricional general y cómo encaja en tu dieta y estilo de vida antes de tomar decisiones basadas únicamente en la información de la etiqueta.

10. Conocer los Azúcares Añadidos:

Identificar los azúcares añadidos en la lista de ingredientes puede resultar desafiante. Busca términos como “jarabe de maíz de alta fructosa”, “sacarosa”, “fructosa”, “dextrosa” u otros nombres de azúcares añadidos para tener en cuenta su presencia.

Ejemplo: Al examinar la etiqueta de un yogur, busca términos como “jarabe de maíz de alta fructosa”, “dextrosa” o “jarabe de maíz” en la lista de ingredientes. Si estos están presentes al comienzo de la lista, indica un mayor contenido de azúcares añadidos.

11. Atención a los Niveles de Sodio:

El sodio puede estar presente en cantidades altas en alimentos procesados. Monitorea los niveles de sodio en las etiquetas, especialmente si tienes restricciones dietéticas por presión arterial alta o problemas cardíacos.

Ejemplo: Al comprar sopas enlatadas, elige opciones con etiquetas “bajo en sodio” o “sin sal añadida”. Por ejemplo, una sopa de verduras puede variar desde 200 mg hasta 800 mg de sodio por porción, así que compara las etiquetas para encontrar la opción más baja en sodio.

12. Buscar Fuentes de Grasas Saludables:

Identifica las grasas saludables como grasas monoinsaturadas o poliinsaturadas en la lista de ingredientes. Opta por alimentos que contengan estas grasas en lugar de grasas saturadas o trans.

Ejemplo: Al seleccionar aceites para cocinar, elige aquellos que sean ricos en grasas saludables, como el aceite de oliva virgen extra o el aceite de aguacate, ya que contienen ácidos grasos beneficiosos para la salud.

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13. Aprender sobre los Aditivos Alimentarios:

Familiarízate con los aditivos comunes. Algunos, como los conservantes o colorantes artificiales, pueden ser problemáticos para ciertas personas. Evita productos con aditivos que puedan afectar tu salud.

Ejemplo: Revisa las etiquetas de los alimentos procesados para identificar aditivos alimentarios como conservantes (ej. benzoato de sodio) o colorantes (ej. tartrazina). Investiga sobre ellos para comprender su impacto en la salud y si prefieres evitarlos.

14. Evaluar la Fibra Dietética:

La fibra es esencial para una digestión saludable. Busca alimentos con una buena cantidad de fibra, ya que ayuda a mantener la saciedad y la salud intestinal.

Ejemplo: los cereales integrales suelen ser ricos en fibra. Al elegir un cereal, busca al menos 3-5 gramos de fibra por porción. Un cereal integral podría contener hasta 10 gramos de fibra por porción.

15. Identificar las Proteínas de Calidad:

Observa las fuentes de proteínas en la lista de ingredientes. Busca proteínas magras y de calidad, como pollo, pavo, legumbres o pescado, en lugar de proteínas procesadas.

Ejemplo: Al elegir productos lácteos, busca aquellos con un mayor contenido de proteínas como el yogur griego en comparación con otras variedades, ya que proporciona más proteínas por porción.

16. Entender los endulzantes artificiales:

Si un producto es etiquetado como “sin azúcar” o “bajo en calorías”, puede contener edulcorantes artificiales. Conoce los nombres comunes de estos edulcorantes para tomar decisiones informadas.

Ejemplo: Al revisar las etiquetas de bebidas “sin azúcar”, identifica edulcorantes artificiales como “aspartamo”, “acesulfamo de potasio” o “sucralosa”. Familiarízate con estos nombres para reconocer su presencia en los productos.

17. Considerar las calorías vacías:

Algunos alimentos pueden tener altas calorías pero aportar poco valor nutricional. Evita aquellos con muchas calorías vacías, como bebidas azucaradas.

Ejemplo: Las bebidas gaseosas o refrescos pueden tener muchas calorías pero aportar poco valor nutricional. Una lata de refresco típico contiene aproximadamente 140 calorías vacías provenientes del azúcar.

En conclusión, aprender a leer etiquetas nutricionales es esencial para tomar decisiones alimenticias más saludables. Al aplicar estos consejos y prestar atención a los detalles, podrás seleccionar alimentos que promuevan tu bienestar y se alineen con tus metas nutricionales.