Juan Pablo Gonzalez Rivas
Por Juan Pablo
González-Rivas

Diciembre 5, 2021

¿Podrías pasarme el salero, por favor? ¡NO!

Es hora de comenzar a usar etiquetas de advertencia en los saleros.

Estaba almorzando en el comedor del hospital donde trabajo, y una enfermera, que estaba en la mesa de al lado, me preguntó si le puedo “prestar” el salero que estaba en mi mesa. Tuve la tentación de decirle “lo siento, ¡No!, debes evitar usar sal extra en tu comida”, pero no era la forma educada de hacerlo.
A pesar de que ella es trabajadora de la salud, no estoy seguro de si sabe que el consumo excesivo de sal es responsable de 2,5 millones de muertes al año. La ingesta de sal está directamente relacionada con la presión arterial alta que aumenta el riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular. Se estima que una persona consume un promedio de 10 g de sal al día, el doble de la cantidad recomendada, y para aquellos con presión arterial elevada o hipertensión, muchas organizaciones de salud recomiendan un límite de 2,5 g por día. La sal contiene un 40% de sodio y 60% de cloruro, da sabor a los alimentos y se utiliza como aglutinante y estabilizador. La sal también es un conservante de alimentos. El cuerpo requiere alrededor de 500 mg diarios de sodio para el funcionamiento del cuerpo.
A pesar del efecto nocivo del exceso de sal, muchas personas se muestran renuentes a eliminar los saleros de las mesas, por este motivo, tal vez sea el momento de empezar a usar etiquetas de advertencia en los saleros de los lugares públicos. La reducción de la ingesta de sal se ha identificado como una de las medidas más rentables que pueden tomar los países para mejorar los resultados de salud de la población.

Más del 75% de la sal en nuestras dietas proviene de alimentos envasados y preparados, y las etiquetas de información nutricional pueden ayudarnos a conocer la cantidad de sal que contiene. En general, los productos que contienen menos del 5% de la ingesta diaria recomendada de sodio se consideran bajos en sodio. Sin embargo, no es fácil saber si lo informado en la información nutricional representa un nivel bajo o alto de sal. Necesitamos capacitarnos sobre cómo identificar la cantidad de sal en un producto. Por ejemplo, hace unos días mi hija me pidió que le trajera una bolsa de “papas fritas” de la tienda, que por lo general contiene mucha sal, y me tomó varios minutos en el supermercado identificar las que tenían menos sodio. Un paquete tenía «6% de sodio (150 mg)», el otro «7% de sodio (150 mg)», «5% de sodio (110 mg)», «11% de sodio (250 mg)», «22 % de sodio (540 mg),” finalmente encontré uno con bajo contenido de sodio con “3% – (60 mg)”. 

Necesitamos una política más fuerte y clara para facilitar la visualización de las etiquetas, categorizando los alimentos con información para mostrar si el contenido de sal es bajo, medio o alto. Por ejemplo, a fines de 2021, el gobierno del Reino Unido lanzó información nutricional en el frente del paquete utilizando etiquetas codificadas por colores y facilitando ver si un producto es alto (rojo), medio (ámbar) o bajo (verde) en sal.

Mientras que estos cambios se están extendiendo globalmente, podemos tomar conciencia del alto riesgo de tener saleros en nuestras mesas y evitar su uso para reducir el exceso de ingesta de sal.