Enfermedad Cardiometabólica Crónica (CMBCD)

El término “cardiometabólico” describe la intersección de los factores de riesgo metabólicos y los resultados cardiovasculares. 
El modelo de Enfermedad Cardiometabólica Crónica (CMBCD de la abreviación en inglés) describe el impacto y la compleja interacción entre los factores de riesgo primarios (factores genéticos/moleculares, ambientales y conductuales) con los factores de riesgo metabólicos (adiposidad anormal, disglucemia, hipertensión y dislipidemia) para dar como resultado el desarrollo de enfermedad cardiovascular.
El modelo CMBCD se divide en 4 etapas que representan la historia natural de la enfermedad cardiometabólica. La etapa 1 – “riesgo” – describe los factores de riesgo primarios y los eventos cardiometabólicos tempranos con mayor probabilidad de desarrollar pre-enfermedad/enfermedad/complicaciones. La etapa 2 – “pre-enfermedad” – describe las alteraciones cardiometabólicas leves con posibilidad de desarrollar enfermedades o complicaciones. La etapa 3 – “enfermedad” – describe las anomalías cardiometabólicas más graves con posibilidad de desarrollar complicaciones. La etapa 4 – “complicaciones” – donde la morbilidad/mortalidad se incrementan de forma significativa.

Metabolismo y Alteración de la Glucosa en Sangre

Los alimentos de nuestra ingesta compuestos por carbohidratos tienen la capacidad de aumentar el nivel de glucosa (azúcar) en sangre, sin embargo, la rapidez de la elevación de glucosa en sangre va a depender del tipo de alimento. Alimentos con alto índice glucémico son aquellos que generan una elevación rápida de la glucosa en sangre, mientras que los alimentos con bajo índice glucémico la aumentan lentamente. Los alimentos con bajo o medio índice glucémico son más saludables que los que tienen alto índice glucémico.  

Luego de ingeridos los alimentos, la glucosa circula por la sangre y se deposita en los órganos para usarse como fuente de energía. Sin embargo, para la glucosa entrar en algunos órganos, como los músculos, el corazón y el tejido adiposo, la glucosa necesita una “llave” que permita su entrada. La insulina es la hormona que funciona como la “llave” que regula los niveles de azúcar en sangre permitiendo su entrada a los órganos.

La insulina es producida en el páncreas como respuesta a un aumento en el nivel de glucosa en sangre luego de la comida (Funcionamiento normal). La resistencia al efecto de la insulina se presenta cuando la misma cantidad de insulina genera una menor reducción de la glucosa en sangre. Esto representa una alteración molecular de la enfermedad crónica basada en disglucemia (DBCD estadio 1).

El estado crónico de resistencia a la insulina, impulsado por una predisposición genética, genera un agotamiento de la producción pancreática de insulina que ocasiona una reducción en su producción causando una elevación leve de la glucosa, representando el estadio 2 de enfermedad crónica basada en disglucemia, conocido como prediabetes. Personas con prediabetes tienen años padeciendo resistencia a la insulina. Las personas con prediabetes tienen un 70% de probabilidad de progresar a diabetes a lo largo de su vida. Un 10% de las personas con prediabetes ya presentan complicaciones micro o macrovasculares.

El continuo deterioro de la producción de insulina ocasiona una hiperglucemia sostenida conocida como diabetes, representando el estado 3 de la enfermedad crónica basada en disglucemia. Esta etapa se asocia con un mayor riesgo de presencia de complicaciones.

La hiperglucemia crónica es una alteración metabólica que genera enfermedad cardiovascular micro y macrovascular. Las alteraciones microvasculares comprenden alteración de la visión por retinopatía, alteración renal por nefropatía, alteraciones de la sensibilidad y motoras (movimiento) por neuropatía. Las alteraciones macrovasculares comprenden infartos y accidente cerebrovascular.

Manejo de la Enfermedad Crónica Basada en Disglucemia (DBCD)

El manejo del DBCD va a depender del estadio en el que se encuentre el paciente. La siguiente lamina resumen los 4 estadios de DBCD, los criterios diagnósticos de cada etapa y la intervención recomendada acorde al estadio.

Balance Calórico y Alteración de la Adiposidad

El gasto de energía total representa la cantidad de energía que el cuerpo consume y está principalmente determinada por el metabolismo basal, la digestión y la actividad física.
El metabolismo basal, o tasa metabólica basal, es la cantidad de energía por unidad de tiempo que una persona necesita para mantener el funcionamiento del cuerpo en reposo. Algunos de esos procesos son la respiración, la circulación sanguínea, el control de la temperatura corporal, la función cerebral y nerviosa y la contracción de los músculos. Esta representa entre un 60 a 80% del gasto calórico de un individuo.

Dentro de los determinantes del gasto de energía está el peso, a mayor peso mayor gasto de energía, y la composición corporal, las personas con mayor grasa corporal tienen menor gasto energético.

La composición corporal se refiere al porcentaje de grasa, hueso, y músculos en el cuerpo. Dos personas pueden tener el mismo peso, pero con diferente proporción de peso y grasa. Por esta razón, su metabolismo y gasto energético van a diferir considerablemente.

La inadecuada función, cantidad y distribución del tejido adiposo genera la enfermedad crónica basada en adiposidad (ABCD). Esta adiposidad anormal tiende a ubicarse alrededor y dentro de los órganos, incrementando el nivel de grasa visceral, la cual general disfunción de orgánica localmente y a distancia. En las imágenes se puede ver el incremento de la grasa visceral intra-abdominal, así como alrededor del corazón y dentro del hígado. 

El balance calórico determina si una persona mantiene, aumenta o pierde peso. Si la persona tiene una ingesta calórica similar a la salida mantendrá el peso, si la ingesta supera el gasto aumenta de peso y si la ingesta es menor que el gasto reduce de peso.

El Estigma de la Obesidad

El entendimiento simplista de que el peso de una persona es únicamente dependiente de esta ecuación ha traído como consecuencia una percepción errónea de que las personas con adiposidad anormal, especialmente aquellos con obesidad, son los culpables de su peso actual y son “flojos” o “débiles” por no controlar esta “simple balanza”. Esta percepción errónea es llamada el “estigma de la obesidad”.
La realidad es que esta balanza de ingesta y gasto está completamente influenciada por nuestro entorno físico y no físico.

Debemos aprender a entender el efecto del entorno en nuestras rutinas. Por ejemplo, si en la casa, sobre la mesa al alcance de todos, hay siempre frutas, las personas que viven allí tienden a comer más frutas, si en cambio, siempre hay chocolates, comerán más chocolate. Si hay un televisor grande en la sala con un mueble cómodo es más probable que las personas vean más televisión que si el mueble no estuviera. Si por donde caminamos para el trabajo hay más heladerías es más probable que comamos helado con mayor frecuencia. Esos aspectos se refieren al entorno físico.
El entorno no físico corresponde a la cultura. Esta incluye las costumbres que modulan nuestra conducta de forma inconsciente y rutinaria. Por ejemplo, en muchas culturas es muy inapropiado que, “sobre comida”, así que en vez de guardarla o botarla se le da a una persona que ya tiene suficiente en el plato, “para que no se pierda”, porque se considera “pecado botar comida”. De la misma forma, dejar comida en plato en muchas culturas es mal visto, haciendo que las personas coman más de lo que necesiten. En otras cultural estar delgado o bajar de peso es signo de enfermedad, en cambio estar con gordito es signo de bienestar financiero.
En balance calórico responde a una compleja interacción de nuestra herencia, conducta y entorno. “No es simplemente coma menos y muévase más”.

Manejo de la Enfermedad Crónica Basada en Adiposidad (ABCD)

El manejo del ABCD va a depender del estadio en el que se encuentre el paciente. La siguiente lamina resumen los 4 estadios de ABCD, los criterios diagnósticos de cada etapa y la intervención recomendada acorde al estadio.

Alimentación y Alteración de las Grasas

En condiciones normales un tercio de nuestros alimentos corresponden a grasas. Las grasas son necesarias para el funcionamiento normal del organismo.
El aporte calórico (energía) de las grasas es el doble de los carbohidratos (azúcares) y proteínas. Un gramo de grasa aporta 9 calorías, mientras que un gramo de carbohidratos o proteínas aportan 4 calorías.
Es muy importante distinguir la calidad de la grasa que se consume. Hay un tipo de grasas saludables que se transforman en colesterol HDL (Bueno), previniendo el desarrollo de aterosclerosis. Mientras que otros tipos de grasas no saludables incrementan los valores de colesterol LDL (Malo), lo que genera su acumulación en las arterias (aterosclerosis), generando infartos al corazón y accidentes cerebrovasculares.

La siguiente figura y la tabla resumen algunos tipos de grasas saludables y no saludables.

Comer Regularmente

Evitar

No Consumir

Grasas Polisaturadas y Monoinsaturadas

Grasas Saturadas

Grasas Trans

Mantequilla de maní o cacahuate Aceites vegetales como el aceite de girasol, maíz y soja Aceite de canola Linaza Frutos secos: Nueces, almendras, maní, almendras, nueces pacanas, piñones (Chile) Pescado: salmón, sardinas, atún blanco y trucha.

Aceite de coco y de palma

Helados y productos con helado Quesos con alto contenido de grasa Cortes de carne con alto contenido de grasa, Carne de vaca, cerdo Mantequilla, manteca de cerdo, margarina Chocolate Leche y sus derivados. Crema y leche entera

Alimentos congelados

Crema para café Aperitivos y botanas saladas Galletas dulces y saladas Manteca vegetal, margarina Panadería Industrial Sopas y salsas preparadas Productos precocinados

La Influencia de la Preparación de las Comidas

La forma de preparación de los alimentos también influye sobre la cantidad de calorías que las grasas aportan y que tan saludable o no pueden ser para el organismo.
En el siguiente ejemplo se tienen 100 gramos de papas (las cuales son carbohidratos y no tienen azúcares), si se preparan cocidas aportan 77 calorías y 0 gramos de grasa; si la misma cantidad se preparan fritas en aceite aportan 312 calorías con 15 g de grasa; si en cambio, se comen como “papas fritas” de bolsa, la misma cantidad aporta 547 calorías con 37 gramos de grasa.

Manejo de la Enfermedad Crónica Basada en Dislipidemia (LBCD)

El manejo del LBCD va a depender del estadio en el que se encuentre el paciente. La siguiente lamina resumen los 4 estadios de LBCD, los criterios diagnósticos de cada etapa y la intervención recomendada acorde al estadio.